Las versiones originales son incunables que nunca pasaron
de moda, y a las que no les hace falta ningún lavado de cara, pero escucharlas
interpretadas en 2013 por su autor y el puñado de artistas colaboradores que ha elegido para acompañarse (entre
ellos sus hijos Shane y Tyler) es un placer del que no se puede prescindir.
Me refiero a las canciones de “Wrote a Song for Everyone”, el
recién publicado álbum de John Fogerty ; todas, excepto dos, viejos temas de la
Creedence para reencontrarse y disfrutar.
Con muchos momentos destacables, no me quedo a gusto si no menciono el del solo de guitarra de Tom Morello
en la canción que da título al álbum. Memorable donde los haya.
A veces pueden parecer tópicas las expresiones “icono del rock”, “estrella
del rock”, “leyenda del rock”, u otras similares.
Cuando se acude a un concierto de uno de esos iconos, estrellas, leyendas del rock y
se ve salir a escena a un tipo pálido, alto, delgado, desgarbado más bien; mayorcito,
64 años pero aparentando aún más; con aspecto de jubilado británico, quizá ex
profesor universitario afincado en Gandía o Torrevieja; pelo blanquísimo y descuidadamente
alborotado; en pantalón de chándal y con una amplia camisa de jubilado, que no de
rockero, de manga corta con sus largos y finos brazos al aire; con
aspecto tímido; con papeles en una mano y una copita de vino tinto (quiero
creer) en la otra; con gestos y expresiones mezcla de Jacques Tati y Stan
Laurel; entonces uno piensa:
a)Me he equivocado de sala.
b)Me he equivocado de día.
c)Ha habido un cambio de última hora en el
cartel.
d)Me han tomado el pelo.
e)¡Qué pena, cómo pasa el tiempo!
Claro que si ese, por qué no decir, anciano, se transforma cada vez que
arranca a tocar con absoluta precisión el piano o la guitarra; si todo lo que
parecía fragilidad se torna energía casi juvenil; si además empieza a cantar,
con una voz delicada y potente, con toda clase de registros graves y agudos y con infinidad
de matices; si las canciones no son canciones, sino obras de
arte; si se entrega por completo en el desarrollo y representación de cada tema
de forma que parece olvidar o no le importa dónde se encuentra para, finalmente
exhausto, resoplar de alivio tras el último acorde; si su estilo, si es que no es una
falta de respeto intentar definirlo, es una mezcla inteligente de progresivo,
punk y diría que hasta de cabaret; si con lo poco que, lamentablemente, algunos
entendemos de inglés, se intuye claramente la profundidad de sus letras, que no
en balde también es autor de libros de poemas e historias cortas; si a pesar
del ruido de fondo de botellines y copas que caracteriza en determinados
momentos a la sala Clamores, los allí presentes la noche del pasado sábado
parecíamos víctimas de una hipnosis colectiva con epicentro en el escenario; si
todo esto que recuerdo es cierto y no lo he soñado, entonces no cabe ninguna duda:
lo de “icono”, “estrella” o “leyenda” del rock no es que no sean tópicos en este caso, es que se le quedan pobres; aquel
tipo, un tal Peter Hammill, es un genio; sencillamente.
Me
apasiona el folk-rock o electric-folk británico desde que escuché, más o menos
en el 74, a Steeleye Span interpretando el tema "King Henry" (Below the Salt, 1972).
Fairport
Convention y Steeleye Span fueron, por este orden, dos de las bandas pioneras del folk-rock
británico de finales de los años 60 y principios de los 70, aunque la primera
de ellas comenzó con claras influencias de artistas como Joni Mitchell o Bob Dylan y del sonido de las bandas de la época de
la Costa Oeste estadounidense como The Byrds, por ejemplo. Su álbum "Fairport Convention", de 1968, es un buen ejemplo de estas influencias.
Ambas fueron cofundadas
por Ashley Hutchings, quien además fundó una tercera, The Albion Band, que
también es de las más notables del género.
Las dos
bandas se caracterizaron por introducir instrumentos eléctricos en canciones
tradicionales del Folk británico y utilizar exquisitas armonías vocales. Además las
dos contaron con extraordinarias solistas femeninas: Sandy Denny en Fairport
Convention (en los períodos de 1968-1969 y 1974-1975, falleció en 1978) y Maddy Prior en Steeleye Span (períodos 1969-1978, 1980-1997 y desde
2002 hasta el momento actual).
Steeleye Span fueron en los 70
teloneros habituales de la banda Jethro
Tull, cuyo líder Ian Anderson, produciría el sexto álbum de la banda “Now We
Are Six” que, como curiosidad, incluye un solo de saxofón de David Bowie.
De entre su abundante discografía ...
Fairport
Convention
Liege and Lief (1969)
Come All Ye (Sandy Denny / Ashley Hutchings)
Reynardine (Tradicional)
Matty Groves (Tradicional)
Farewell, Farewell (Richard Thomson)
The Deserter (John Richards / Tradicional)
Medley: The Lark in the Moming/Rakish Paddy/The
Foxhunter’s Jigg/Toss T (Tradicional)
Tam Lin (Tradicional)
Crazy Man Michael (Dave Swarbrick / Richard Thompson) Formación:
Simon Nicol– guitarra, voz
Richard
Thompson– guitarra, voz
Ashley Hutchings– bajo
Sandy Denny– vocal, piano
Dave Swarbrick – violín, mandolina, voz
Dave Mattacks – batería, teclados, bajo
Steeleye Span
Below the Salt (1972) Spotted
Cow (Tradicional) Rosebud in
June (Tradicional) The
Bride’s Favourite/Tansey’s Nancy (Tradicional) Sheep-Crook
and Black Dog (Tradicional) Royal
Forester (Tradicional) King Henry
(Tradicional) Gaudete (Tradicional) John Barleycorn (Tradicional) Saucy Sailor (Tradicional) Formación:
Tim Hart– guitarra, voz
Maddy Prior– voz
Peter Knight– instrumentos de cuerda,
teclados, guitarra, voz